martes, 21 de agosto de 2012

Summer Camp


     Llegaba el primero, solo, asustado por lo desconocido.
     Los árboles crecían a metros por segundo, el mundo cambiaba y yo no sabia donde quedarme.

     Poco a poco ibais llegando, hasta el punto que nos sentaron a todos en un jardín repleto de nuestras “amigas” las hortigas. Nos presentábamos uno a uno, con las mismas frases, para no quedar mal ante el resto.

     La situación dió un vuelco, la felicidad se iba apoderando de mi poco a poco de una forma curiosa e intrigante. Pasaban las horas como segundos, los días como minutos, las partidas a “culo”, “pichurri/chimichurri”, y alguna que otra a “cuadrado” llenaban nuestros escasos momentos de “official break”, compaginadas con horas de relajadas clases, y alguna que otra actividad, siempre acompañadas de las risas y la buena compañía.

     No sabía como expresar mi felicidad, mi sorpresa, de la manera más adecuada, pero me brindaron la oportunidad perfecta, para agradecer a 10 personas a la vez ser tan especiales. Las cartas. Aquellos trozos de papel que nos daban para escribir algo, normalmente de forma anónima y dejarlos en una caja de la cual más tarde iban a salir para ser leídos en público.

     Amargamente aquel lejano 15 de Agosto llegó, poco a poco el sonido de las cremalleras de las maletas, el ruido de las mismas bajar por las escaleras, se iba apoderando de un albergue adormecido por el cansancio acumulado. El desayuno fue interrumpido por el bus que iba a llevar a muchos a Madrid, las primeras lágrimas caían por las mejillas de la gente, otras iban por dentro, las despedidas, aunque sean “hasta pronto” y después de todo lo vivido, fueron realmente amargas.

     Pasaron un par de horas donde la gente que iba a irse en coche cerraba maletas, esperaba a sus padres, y no se si por suerte, llego mi turno. Fue demasiado para mí, tras tantos días, con tantas anécdotas y sentimientos me derrumbé, no había llegado al final de aquella escalera cuando mis ojos dejaron caer las primeras lágrimas, que más tarde, abrazando uno a uno iban a ser más pesadas, densas y con mayor sentimiento.

     Solo puedo dar las gracias, a cada una de las personas que han hecho que una pesadilla que iba a durar 15 dias se conviertan en el sueño de mi vida, y que el resto de días que iban a ser mi sueño, se conviertan en una pesadilla por estar sin ellos. GRACIAS.

No hay comentarios:

Publicar un comentario